El Paraguay ha perdido hermosas tradiciones que antes ayudaban a fortalecer nuestro amor a la patria y a la familia. Una de ellas es el encuentro diario, habitual, padres e hijos, parientes y amigos, al toque de la oración.
El gobierno tiene que comenzar ahora a trabajar por la educación principalmente, a invertir en los colegios públicos, a mejorar la seguridad en las calles, a los jóvenes, incentivar a los jóvenes.
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